1. LO QUE SOMOS

Las Fraternidades Marianistas somos una comunidad cristiana de seglares, que formamos parte de la Familia Marianista y nos inspiramos en el carisma fundador del P. Guillermo José Chaminade. Estamos insertos en las realidades de este mundo y vivimos desde la fe en estado de misión permanente. Queremos hacer presente a Cristo entre los hombres, siguiendo el ejemplo de María y estando unidos a ella.

Nuestra historia y nuestro espíritu nos vinculan estrechamente a la Compañía de María.

En cuanto comunidades cristianas, somos miembros del Pueblo de Dios y queremos caminar en comunión con él. En las Iglesias diocesanas a las que pertenecemos  ofrecemos nuestro carisma específico para el enriquecimiento de todos.

2. NUESTRA FINALIDAD

En las Fraternidades Marianistas nos proponemos llegar a la conformidad con Jesucristo, Hijo de Dios, hecho hijo de María para la salvación de los hombres. Queremos responder así al «ven y sígueme» del Evangelio. Sólo el seguimiento de Cristo justifica la pertenencia a las Fraternidades Marianistas. Éstas no pueden ser nunca un fin en sí mismas, sino sólo un medio por, el que Dios nos llama y nos conduce.

Entendemos que este seguimiento de Jesucristo supone:

Vivir de la fe

Queremos llegar a ser hombres y mujeres de fe. La fe es un don que recibimos por medio de la Iglesia en nuestro Bautismo, pero pretendemos que llegue a ser para cada uno de nosotros, y de manera  efectiva, fuente de vida, principio vital de nuestra existencia. El creyente mira todo a la luz de la fe, descubre cómo actúa Dios en la historia y orienta su vida de acuerdo con la voluntad de Dios.

Vivir en estado de misión permanente

Fieles a nuestra condición seglar, y solidarios con los hombres y mujeres de nuestro tiempo, nos ponemos al  servicio de la extensión del Reino de Dios en el mundo. Colaboramos en el anuncio del Evangelio y en la transformación de lasociedad. Buscamos en todo la transmisión de la fe por la multiplicación de cristianos y la construcción de un mundo justo y fraterno.

Vivir en comunión fraterna

A imagen de la primera comunidad de los discípulos de Jesús, nos reunimos en su nombre, unidos a María y llenos del Espíritu Santo. Formamos comunidades celebrando juntos nuestra fe, buscando en común la voluntad de Dios y apoyándonos mutuamente en todo lo que pueda servir a la maduración de la fe. Así, buscando en todo tener un solo corazón y una sola alma, hacemos visible la Buena  Noticia ante los hombres como medio principal de cumplir nuestra misión.