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Entre miembros de la Familia Marianista y amigos cercanos a nuestra espiritualidad, nos encontramos algo más de veinte personas. Fue en la casa de Monte Alina, en la tanda correspondiente los días del cinco la siete de abril. Lorenzo Amigo, s.m y Valeriano Sarto, s.m nos orientaron durante el fin de semana.

Con sus propuestas, comentarios y líneas de trabajo para la para la reflexión y la oración, pudimos centrarnos alrededor de:

  • La vocación: Poner en valor esta “realidad” de fe y prestar atención a la llamada personal de Dios. En cristiano sabemos que Dios la hizo y la hace a cada persona y la necesidad de su discernimiento.
  • Nuestra vocación y la misión: el valor de rezar en confianza desde el “creo Señor que me llamas en mis circunstancias históricas concretas y me confías una misión; ayúdame leer en los acontecimientos y a evitar la tentación de refugiarme en mi situación, edad, estado, lugar,… “. Fue interesante revisar algunos roles (perfiles) clave para descubrir nuestra misión en el “Cuerpo de Cristo”
  • El Proyecto Personal de Vida: O la participación desde los propios dones o carismas personales en el Plan de Dios. Rezamos sobre la articulación de la propia vida entera, con sus ambientes y actividades, alrededor de la fidelidad en el seguimiento de Jesús; pudimos rezar para hacerlo según nuestro carisma personal.
  • “Mi” Plan de Acción: la última mañana fue la propuesta de oración y acción para tomar compromisos concretos e identificar los medios para poder adoptarlos en nuestro “día a día”.

Aunque la tanda era en silencio, se nos permitió el “uso de las palabras” durante los encuentros para comer. Y casi todos los aprovechamos para conocer mejor a los que vemos con menor frecuencia.

A pesar de las inquietudes que nos asaltan en dinámicas intensas, como son unos ejercicios espirituales, el ambiente general que percibí fue de silencio relajado y respeto a los ritmos de los procesos personales. También puedo destacar la atmósfera de oración que creamos entre todos.

Personalmente he podido “reciclar” el Plan de Vida que anualmente presento y comento en mi fraternidad. Ya que estamos en la intimidad de la Familia, te puedo comentar mi decisión de introducir en mi esquema diario el hábito de realizar cada noche el “examen del día” con la siguiente pregunta: ¿Cómo y dónde me ha hablado hoy Dios? Es tan importante para mí que he programado una alarma diaria especial en mi teléfono, hasta que me “salga” de forma natural, tan natural como otras actividades de mi “día a día”.

Agradezco a Dios y a Fraternidades esta oportunidad que nos ha facilitado.

Juan José Roca, c.l.m

Fraticelli Descalzos

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